martes, 24 de diciembre de 2013

Bueno...

Pensar que aún esperando estoy. Hablarte y sentir que mis labios palidecen al no tenerte cerca, teclear y sentir que cada uno de esos movimientos son la aguja que une los hilos de nuestra sinceridad. Pero una palabra brusca aparece; me sacas de ese sueño de un fuerte tirón, pero ¿Quién sabe? Aún podía esperas un beso, inesperado, pero tu brazo se tuerce hacia la lejanía, enviándome a mi con la expansión.

Intento mostrarte mi ser, enseñarte que puedo hacerte sentir bien, que una sonrisa de tus labios puedo robarte; una sonrisa que permanecerá en mi memoria tanto como el fuego de averno que inculcaste en mi dure. Si, aquellas llamas que dijeron que siempre durarían. Bueno, quizás sólo espere tu mejor abrazo aunque se que no me concederás ni un instante de aquella mirada lupina.

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