Y así acaba una etapa
que acaba siempre igual,
delante de una pantalla,
viendo mi vida pasar.
Sólo algunos me preguntaron
aunque otros olvidaron,
problemas a todos acechan
en noche maltrecha.
Recuerdos vagos,
de los látigos de lumbre
observan durante el transito
el camino de incertidumbre.
viernes, 31 de mayo de 2013
lunes, 27 de mayo de 2013
Poesía
Es la poesía mi resguardo,
a quien me dirijo mi engaño.
Pero si bien es cierto que en ella
busco la inmortalidad,
en ti busco la felicidad.
De esta consciente soy
que jamas la encontraré
pues en la cúspide de tu ser
mi rostro jamás hallé.
a quien me dirijo mi engaño.
Pero si bien es cierto que en ella
busco la inmortalidad,
en ti busco la felicidad.
De esta consciente soy
que jamas la encontraré
pues en la cúspide de tu ser
mi rostro jamás hallé.
Pintura
Tu nombre retumba
y en las paredes abunda.
Pintado esta en el suelo
y mi gran desconsuelo,
es causa de mi desdicha,
corazón con brocha pintas.
y en las paredes abunda.
Pintado esta en el suelo
y mi gran desconsuelo,
es causa de mi desdicha,
corazón con brocha pintas.
A una especie de rana
En tu cara malnacido
y cual culo de rana
hay un sarpullido,
esa nariz tan nefasta,
Dejaste de hablarme,
chocarrero y tan pedante,
menos mal, pues cuando hablabas,
tus palabras chirriaban.
Tu cara de caballo
se concibe en altura
pues tu nariz cual hocico
se deforma en holgura.
y cual culo de rana
hay un sarpullido,
esa nariz tan nefasta,
Dejaste de hablarme,
chocarrero y tan pedante,
menos mal, pues cuando hablabas,
tus palabras chirriaban.
Tu cara de caballo
se concibe en altura
pues tu nariz cual hocico
se deforma en holgura.
viernes, 24 de mayo de 2013
Continuación
La tempestad que recorría la ciudad le causaba
insatisfacción; se armócon su propio cuerpo y salió de aquel lugar.
La tranquilidad del bosque era aún más desamparante, a pesar
de que ya no existían guardias que le observaran por su extraño conjunto.
Al borde del lago había un cementerio, se acercó a el y pudo
sentarse a reflexionar; tenía la armonía necesaria para olvidarse de que se
encontraba rodeado de civilización. Su mirada se tono del cielo nublado y
reconfortante a la tumba que se encontraba a sus pies; la piedra de la que
estaba hecha hizo recordarle a su joven Ana, agitado y entrando en ira golpeó
la tumba con fuerza. Esta cayó sin hacer gran estruendo y el permaneció
levantado con el cuerpo tenso; de vez en cuando sus manos se tornaban
temblorosas y con ello sus labios palidecían a imitación de sus nudillos. Una
sonrisa apareció en su rostro como si todo lo anterior no hubiese ocurrido, abrió la parte izquieda de la gabardina y
cogió el craneo del esqueleto entre sus dedos, apenas las yemas de estos
rodeaban a aquella.
Lentamente acercó el craneo a sus labios y lo beso en el
único lugar donde los dedos no lo habían cubierto.
El beso fue frío, transmitida la sensación quizá por la
propia calavera helada; a pesar de ese sentimiento físico, sentimientos e
ideales permanecían fogozos en su mente
del mismo modo que la sangre fluía por sus labios. Por un leve instante deseó
invocar a su esposa en el cuerpo muerto pero el peligro lo retractó. Era otro
ejemplo de cómo la sociedad oprime los sentimientos. Sus ojos cansados se
bordearon paralelamente con la mueca de sus labios que se entristecieron;
salió de aquel lugar y volvió a la
ciudad concurrida.
El dónde dormir carecía de importancia para el, pero al
llegar la noche la necesidad era apremiante, acercandose a una taberna
resignado. Un antro viejo con un tabernero de físico achatado, más bien poseía
las caracteristicas de un tacaño avaro que probablemente escondiese algo ilegal
en su sótano.
La conversación, casual, concurrió fugazmente cual centella
para finalizar consiguiendo una habitación por unas pocas monedas.
jueves, 23 de mayo de 2013
Historia
Esta historia es usada para un servidor de rol///
Y la sombra vagaba estrepitosa e independientemente respecto
a cualquier cuerpo de creíble forma; pues este cuerpo de aquella sombra no
poseía las características de un ser humano vivaz y fogoso.
De aspecto lúgubre caminaba por la ciudad, parecía que no
poseía fin pero, a la vez, buscaba finalizar su trabajo, aún este vacío.
Su sombra lo acompañaba, aún apartada, de lado a lado cual
muerto andante de cementerio que cae con tumba molesta. Su voz, aparentemente
lenitiva y, a pesar de su aspecto cadavérico, se entornaba una silueta amable
en cuanto hablaba.
Pero con todo ello, su cuerpo desprendía un fino olor a
muerte que no podía apartar, más allá de lo meramente físico, pues llevaba un
esqueleto bajo la gabardina, hasta lo psíquico, pues sus sentimientos, de algún
modo u otro, estaban muertos también.
Intentaba ocultar su defecto tras una gabardina blanca, leve
recuerdo evocador de su antiguo trabajo. Cirujano de guerra era este. Tiempo atrás
su placer era salvar vidas, junto a su compañera. A pesar del desastre de la guerra su fin era
bondadoso.
Pero si la desgracia atormenta al infeliz, en el alegre da
sus primeras acometidas para hacerlo caer al pozo del primero; la muerte de la
única mujer que había amado llego con la ayuda de una espada y la fiereza de un
desertor al empuñarla.
Cuando entro en su casa había solo desgracia rondando por
las paredes, esta se contorneaban dejándose caer por los recovecos de las estanterías colgadas de las paredes
hasta caer por la aún sinuosa figura inerte de su joven esposa. El sentimiento de odio debía de recorrerle
todo el cuerpo pero, en cambio, sólo permaneció de aquella misma manera que
permanecía su esposa; anclado en el suelo poco a poco fue cayendo en los brazos
de la desesperación, sus rodillas se encontraron con la madera que cubría la
base de la casa. Arrastrando estas por el suelo, se aferró al cuerpo de su
amada, la cogió de las muñecas y puso las manos de esta en su propio rostro;
frías permanecían, en aquellas solo latía el coraje del hielo.
La alzó en sus brazos para solo comprobar como los de su
esposa caían distensos hacia el suelo, sin poder llegar a este porque sus
hombros aún los unían a esta. La rubia cabellera de la antes esposa suya imitaron
a las extremidades de esta, y con ello la sangre, aún chorreante por el fino
vestido rosado caía hasta el suelo, llegando a este y secándose unos instantes más
tarde.
La colocó sobre su mesa de trabajo. Colocó sus brazos en la mesa a modo de
pilares dejando al resto de su cuerpo caer, de modo que los hombros eran la
parte más alta de toda su unidad. Durante unos instantes se le olvidó cerrar la
herida y corriendo fue a efectuarlo. Pero al encontrarse con aquella carne que
estaba fría pero a la vez le evocaba a
la perfección que para él era su mujer. Sin atreverse a tocarla intento coserle
la herida. Todo intento era
inevitablemente nulo, ella llevaba demasiado tiempo en las garras de la
muerte. Pero sus sentimientos le hacían
intentar luchar contra la muerte.
Todo intento fue en vano, al final se resintió y sus largos
días fueron más que tortuosos para su mente. Un día, buscando los recuerdos de
su esposa, se encontraba en el sótano y encontró una apertura. Una especie de
cuarto oscuro se mostraba ante él, la habitación era redonda pero con un claro
centro, que no era el mismo que el del círculo, sino en un rincón de este. Allí
un altar con un libro.
La atmosfera de la habitación le hacía alejarse de aquel
libro que desprendía desconfianza. A pesar de ello su mano rozó la tapa de este
y lo comenzó a leer. El libro no era sino de Falcram I, un antiguo alquimista
que no sólo trataba con lo natural sino con lo putrefacto pues era
nigromante.
Escudriñó los secretos de esta y desenterró a su esposa Ana
para comprobar que su bello cuerpo era ahora sólo cimientos del ser humano. La
acarició y beso su huesuda calavera. El besar a un muerto ya no le causaba
miedo sino insatisfacción porque no era respondida su súplica de sentimientos.
Escudriñó los pilares de la nigromancia y a pesar de
conseguir revivir a su amada, nunca pudo darle libertad de decisión para sí. Decidido a vencer a la muerte se dirigió a
Ventormenta a conseguir una cura para su vacío moral.
La llegada a Ventormenta fue de desconfianza para los
guardias, por aquel lugar debía aumentar sus poderes. La muerte debía vencer y el conocimiento como
herramienta debía ser usado para este fin y sin más otro propósito.
miércoles, 22 de mayo de 2013
Historia
Hoy voy a poner en el blog una historia que utilicé para un servidor de rol, es una historia que escribí hace mucho con un tono de gracia fatalista. No me acusen por el lenguaje pues fue redactada hace mucho.////
De mi antigua vida o como la ventura es desdichada
Hasta hace nada era un comerciante con varios negocios esparcidos por el reino hierro negro. Mi vida era fabulosa, vendía diamantes y metales, tenia fábricas, minas e incluso algunas plantaciones.
Todo lo sufrido fue por culpa de aquel goblin. Mi desgracia comenzó cuando aquel descarado goblin apareció por la entrada de mi oficina comercial de Roca Negra.
Entrando con aire socarrón y desfachado se sentó y me prometió ingentes sumas de dinero si le proporcionaba pólvora y algo de cobre, yo, temiéndome lo peor, me negé y le ofrecí llevárselo a su tierra. Enfurecido, se levantó bruscamente gritándome e insultando hasta al tintero. Yo sin tolerar tal agravio llame a mis guardias y les pedí que se lo llevasen fuera.
Cuando después de tres días y todo volvía a la calma, dos guardias reales aparecieron por la puerta y me llevaron ante el rey.
Éste, bajo la mirada del comerciante goblin, me acusó de injurias y obscenidades las, cuales yo ni siquiera conocía, contra su pueblo, nótese la ironía de ser también el mío.
Fui desterrado y echado las tierras del reino.
Con el viejo o como aprendí a ayudar a los desvalidos
Mientras caminaba hacia Loch Modan, quiso la suerte que me encontrase con un viejo ciego que tenia por brazos, pies, pecho y lengua abundantes canas pero en la cocorota le sobraba tal brillantez que por antitesis se reconocía el culo de un bebe ogro.
Yo, con tal de no asustarlo, le dije que era un rico mercader, hasta hace poco cierto, y que me dirigía a Forjaz. Al continuar por el camino me dí cuenta de que el ciego tenía tantas canas como avaricia, y cada vez que nos parábamos a descansar, yo le pedía algo de pan, a lo que este me replicaba que al ser tan buen mercader debo de ir bien aprovisionado.
Finalmente mis instintos me llevaron, y poco a poco me fui instruyendo en el viejo arte del hurto, le robaba pequeñas cantidades de comida. Pero resultó que el viejo tenia compensados los sentidos con la pérdida de la vista y al caer la noche se levantó y amenazando con despedazar a una tal madre mía y lanzando injurias como si de una guerra se tratase arremetió contra mí y mi pobre espalda tubo que sufrir el tremendo golpe; yo , sin saber que hacer, corrí camino abajo mientras el ciego creyendo perseguirme arremetió contra un árbol, chocando contra este y cayendo de bruces en el suelo de tal manera que una rama se cayo dejándole mas ciego de lo que estaba, no se si por el golpe o por una ramita descarriada; cuando éste se levantó caminaba tambaleándose con la mala suerte que había una colina ante él, con lo que dio a caerse y a salir rodando para abajo. Mientras tanto yo escuchaba este barullo y que creyendo que me perseguía decidí tirarme al borde del camino con la mala suerte que un zorro había excretado justo allí, y , mientras yo me lamentaba de mi mala suerte, el ciego continuaba rodando hasta que caí en la cuenta de que al final había un acantilado, yo corría para salvar al desdichado ciego pero la colina, al ser tan empinada y rocosa, hizo que yo cayera y me uniese a la suerte de mi compañero; afortunadamente pude agarrarme a un árbol que resultó ser el hogar de un nido de avispas enfurecidas.
Esta desafortunada historia terminó en la interrogante ubicación del ciego y mi desdichada huida con excrementos de zorro en la cara, la espalda molida y picaduras de avispas sanguinarias allá por donde sobraba.
En Loch Modan o donde me enseñaron a irme de una taberna sin pagar
Quiso la suerte llevarme a Loch Modan y allí entre en una pequeña posada cuya dueña resultó que le sobraba de lasciva y malévola lo que le faltaba al marido.
Yo pidiendo una habitación y una cerveza , me la trajo ésta y echándosela en sus atributos femeninos me empujó contra la cama y se subió encima, yo intentaba escabullirme pero esta me atrapo con sus piernas a modo de pinza y no me permitiría escapar si no era terminando lo empezado.
Gracias a la suerte, que quiso que el marido diese un fuerte grito a su esposa para que le ayudase y esta tubo que acudir.
Pero la posadera, no arrepentida por sus actos, se postro ante mi al caer la noche pidiendo entablar batalla. Yo le persuadí que se retirase y que no quería problemas. Pero ésta insistió de tal manera que tuve que ceder y acordamos que culminaríamos a la mañana siguiente en el almacén.
Como lo acordado , allí nos encontramos los dos a punto de comenzar el combate cuando quiso la desdicha que el marido apareciese, pero la esposa, mostrando gran agilidad, engañó al marido alegando que yo iba a comprar un tonel.
El marido, además de tonto también humilde, se puso a limpiar el tonel por dentro y la esposa apoyándose en el tonel le indicaba donde debía limpiar. Mientras tanto, yo, aprovechando la posición de la esposa, decidí rematar la faena.
Al final decidí huir antes de que terminara y seguir mi camino.
De la llegada a Forjaz o como aprendí a volar sin alas
Finalmente llegado a las tierras heladas acampe al lado de un lago y, mientras dormía, un enano estaba merodeando por los alrededores. A todo esto el maldito se me acerco y bajándose los pantalones me meó en la cara. Yo me desperté de sobresalto y me puse a dar saltos y gritos en cuanto advertí que pasaba mientras miraba a aquel enano guardándose el falo como si nada. Después de tranquilizarme encontré que el nombre de este enano era Frixi y vivía en una casa cercana, me invitó y yo accedí a ir con el.
Las paredes de esta casa estaban atestadas de objetos extraños y mientras el cogía un casco con gafas incluidas yo le preguntaba por su filiación.
Me dirigió al patio y me ofreció llevarme a Forjaz, yo en interrogante por el cómo, mire al centro de este patio y comprobé que en el centro se encontraba una maquina voladora destartalada. Dí tal brinco cuando la miré que estuve a punto de resbalar. Después de recuperarme del susto me subí y pedí a la suerte que me pagase todo lo sufrido.
EL enano despego y mientras volaba era tal el movimiento que realizaba la maquina que el enano quiso pulsar el botón de la cámara anti-aire y pulso el botón de eyección. El pobre salio volando con el asiento pero quiso la suerte que se enganchase el cinturón de este a una de las patas de el avión. Yo intentaba mientras tanto controlar la máquina, pero el pobre enano, previendo la rotura del cinturón decidió agarrarse justo a tiempo. Pero resultó que sus pantalones no tenían un agarre fuerte sin el cinturón por lo que después de la caída de este cayó el otro y después los calzones del desdichado enano.
Llegamos finalmente a Forjaz sudando yo por el cansancio y el enano por la vergüenza, después a mi me encomendaron una cama, con mucha razón, y a el unos pantalones para cubrirse. Quiso la suerte que no le volviese a ver pues el sueño me entretuvo.
En Forjaz o como aprendí qué era la terapia de choque
Después de dormir un rato me desperté y decidí ir a dar un paseo por la ciudad, pero al caer la noche di yo a caer en una taberna, comprensible pues llevaba sin ver una gota de cerveza desde mi destierro.
En esta resultó que había muchos enanos borrachos, como también era comprensible, yo quise sentarme pero uno de estos grupos de borrachos me invito a sentarme con ellos. Yo, con tal de tener una buena conversación, me senté con ellos; pero más que conversación allí encontré imprudencia; uno de estos enanos había bebido demasiado y, comentando que se iba a dormir, se levantó y comenzó a tambalearse con la mala suerte de que se dirigió hacia la barandilla que daba al piso de abajo.
Tuvo tan mala suerte que cayo de cabeza en el caldero de la sopa de la camarera. Esta, con un buen berrinche, entro en la cocina. Creyendo que había acabado esto solo en un susto, el desdichado enano saco la cabeza del caldero para encontrarse con que la camarera había vuelto con un cucharón de hierro.
El enano, con la cara ardiendo por el calor del caldero, comenzó a correr mientras la camarera lo perseguía alegando que había manchado su sopa de pelos. El enano salió fuera de la ciudad para tirarse en la nieve y que se le calmase la cara. Pero la tranquilidad no duró mucho, pues la enana venía blandiendo la espada y no estaba como para que le hablasen. Arremetió contra el enano y le dio con el cucharón justamente en la frente. El enano, de tal golpe, comenzó a tambalearse hasta que llegó a la camarera y vomitó en sus pies.
La camarera, si ya de antes cabreada, ahora más, le dio tres puñetazos en la cara y lo dejo entre este mundo y el otro. Esta escena se hubo de parar pues unos guardias vinieron para llevarse a la camarera, que, por aquel entonces, había cogido una de esas sillas de piedra. Al final, la lucha se saldó en un ojo morado, una nariz rota y una mandíbula desencajada para el enano, y el cucharón roto en pedazos para la enana. Eso si, el enano se fue sin pagar, y no creo que estuviese por la labor.
De cómo recuperé mi fortuna o de los trapicheos de los mineros
Así pues, me tuve que poner a trabajar, cosa nunca antes hecha por mi, en una mina; allí quiso la suerte sonreírme, por una vez, para recuperar lo que perdí cuando era desdichado.
Resultó que yo era el encargado de llevar los sacos pero me dí cuenta de que estos sacos no llevaban solo hierro sino que también, cada cierto tiempo, algo de oro. Uno de los capataces de la mina entregaba los sacos al transportista, y este separaba el hierro del oro, repartiéndose después las ganancias entre los dos.
Yo que no era del todo tonto decidí cogerme algo para mi, a esto no les importó mucho a ninguno de los dos pues uno más que se llevara algo no quitaba mucho.
Así poco a poco, conseguí recuperar mi fortuna y abandone la mina.
De cómo me hice lenón o del amante enamorado
Tuve que invertir el dinero en algo, y con ello decidí hacerme lenón, solo por algún tiempo. Los enanos entraban y salían del negocio mientras yo conseguía más y más dinero.
Pero uno de mis clientes tuvo que enamorarse de una de mis mercancías y, parándome a la salida de mi casa, no paró de suplicarme:
-Sepa usted que amo a Viciosidora, y me gustaría comprártela. Dame lo que es mío.
-Insultos lo son. Ahora déjame.
-Por favor, te lo pido, dame a mi amada. Piedad.
-¡Pues te tiras de noche a la piedad en vez de tirarse a Viciosidora!
-Te voy a poner verde. ¡Sinvergüenza!
-Tú lo has dicho.
-¡Criminal!
-¿Y a mí qué?
¡Roba tumbas!
-Eso es cierto.
-¡Traicionero!
-Así soy.
-¡Parricida1(A su amigo) Sigue tú.
-¡Sacrílego!
-Lo confieso.
-¡Rompedor de juramentos!
-Hace tiempo que lo sé…
-¡Corruptor de jovencitos!
-Es mi oficio.
-¡Reladrón!
-Seguid con vuestra canción…
-¡Violador de murlocs!
-Sólo una vez…
¡Que pegabas a tus padres…!
-Les zurraba y los maté, porque me comían mucho. ¿Hice alguna cosa mala?
-Estamos perdiendo el tiempo.
-¿Queréis algo más de mí?
-¿Es que no te da vergüenza?
-¿Y a ti no te da vergüenza tener la bolsa vacía?
El pobre enano no tuvo otra cosa que irse y afligirse con su dolor.
De mi antigua vida o como la ventura es desdichada
Hasta hace nada era un comerciante con varios negocios esparcidos por el reino hierro negro. Mi vida era fabulosa, vendía diamantes y metales, tenia fábricas, minas e incluso algunas plantaciones.
Todo lo sufrido fue por culpa de aquel goblin. Mi desgracia comenzó cuando aquel descarado goblin apareció por la entrada de mi oficina comercial de Roca Negra.
Entrando con aire socarrón y desfachado se sentó y me prometió ingentes sumas de dinero si le proporcionaba pólvora y algo de cobre, yo, temiéndome lo peor, me negé y le ofrecí llevárselo a su tierra. Enfurecido, se levantó bruscamente gritándome e insultando hasta al tintero. Yo sin tolerar tal agravio llame a mis guardias y les pedí que se lo llevasen fuera.
Cuando después de tres días y todo volvía a la calma, dos guardias reales aparecieron por la puerta y me llevaron ante el rey.
Éste, bajo la mirada del comerciante goblin, me acusó de injurias y obscenidades las, cuales yo ni siquiera conocía, contra su pueblo, nótese la ironía de ser también el mío.
Fui desterrado y echado las tierras del reino.
Con el viejo o como aprendí a ayudar a los desvalidos
Mientras caminaba hacia Loch Modan, quiso la suerte que me encontrase con un viejo ciego que tenia por brazos, pies, pecho y lengua abundantes canas pero en la cocorota le sobraba tal brillantez que por antitesis se reconocía el culo de un bebe ogro.
Yo, con tal de no asustarlo, le dije que era un rico mercader, hasta hace poco cierto, y que me dirigía a Forjaz. Al continuar por el camino me dí cuenta de que el ciego tenía tantas canas como avaricia, y cada vez que nos parábamos a descansar, yo le pedía algo de pan, a lo que este me replicaba que al ser tan buen mercader debo de ir bien aprovisionado.
Finalmente mis instintos me llevaron, y poco a poco me fui instruyendo en el viejo arte del hurto, le robaba pequeñas cantidades de comida. Pero resultó que el viejo tenia compensados los sentidos con la pérdida de la vista y al caer la noche se levantó y amenazando con despedazar a una tal madre mía y lanzando injurias como si de una guerra se tratase arremetió contra mí y mi pobre espalda tubo que sufrir el tremendo golpe; yo , sin saber que hacer, corrí camino abajo mientras el ciego creyendo perseguirme arremetió contra un árbol, chocando contra este y cayendo de bruces en el suelo de tal manera que una rama se cayo dejándole mas ciego de lo que estaba, no se si por el golpe o por una ramita descarriada; cuando éste se levantó caminaba tambaleándose con la mala suerte que había una colina ante él, con lo que dio a caerse y a salir rodando para abajo. Mientras tanto yo escuchaba este barullo y que creyendo que me perseguía decidí tirarme al borde del camino con la mala suerte que un zorro había excretado justo allí, y , mientras yo me lamentaba de mi mala suerte, el ciego continuaba rodando hasta que caí en la cuenta de que al final había un acantilado, yo corría para salvar al desdichado ciego pero la colina, al ser tan empinada y rocosa, hizo que yo cayera y me uniese a la suerte de mi compañero; afortunadamente pude agarrarme a un árbol que resultó ser el hogar de un nido de avispas enfurecidas.
Esta desafortunada historia terminó en la interrogante ubicación del ciego y mi desdichada huida con excrementos de zorro en la cara, la espalda molida y picaduras de avispas sanguinarias allá por donde sobraba.
En Loch Modan o donde me enseñaron a irme de una taberna sin pagar
Quiso la suerte llevarme a Loch Modan y allí entre en una pequeña posada cuya dueña resultó que le sobraba de lasciva y malévola lo que le faltaba al marido.
Yo pidiendo una habitación y una cerveza , me la trajo ésta y echándosela en sus atributos femeninos me empujó contra la cama y se subió encima, yo intentaba escabullirme pero esta me atrapo con sus piernas a modo de pinza y no me permitiría escapar si no era terminando lo empezado.
Gracias a la suerte, que quiso que el marido diese un fuerte grito a su esposa para que le ayudase y esta tubo que acudir.
Pero la posadera, no arrepentida por sus actos, se postro ante mi al caer la noche pidiendo entablar batalla. Yo le persuadí que se retirase y que no quería problemas. Pero ésta insistió de tal manera que tuve que ceder y acordamos que culminaríamos a la mañana siguiente en el almacén.
Como lo acordado , allí nos encontramos los dos a punto de comenzar el combate cuando quiso la desdicha que el marido apareciese, pero la esposa, mostrando gran agilidad, engañó al marido alegando que yo iba a comprar un tonel.
El marido, además de tonto también humilde, se puso a limpiar el tonel por dentro y la esposa apoyándose en el tonel le indicaba donde debía limpiar. Mientras tanto, yo, aprovechando la posición de la esposa, decidí rematar la faena.
Al final decidí huir antes de que terminara y seguir mi camino.
De la llegada a Forjaz o como aprendí a volar sin alas
Finalmente llegado a las tierras heladas acampe al lado de un lago y, mientras dormía, un enano estaba merodeando por los alrededores. A todo esto el maldito se me acerco y bajándose los pantalones me meó en la cara. Yo me desperté de sobresalto y me puse a dar saltos y gritos en cuanto advertí que pasaba mientras miraba a aquel enano guardándose el falo como si nada. Después de tranquilizarme encontré que el nombre de este enano era Frixi y vivía en una casa cercana, me invitó y yo accedí a ir con el.
Las paredes de esta casa estaban atestadas de objetos extraños y mientras el cogía un casco con gafas incluidas yo le preguntaba por su filiación.
Me dirigió al patio y me ofreció llevarme a Forjaz, yo en interrogante por el cómo, mire al centro de este patio y comprobé que en el centro se encontraba una maquina voladora destartalada. Dí tal brinco cuando la miré que estuve a punto de resbalar. Después de recuperarme del susto me subí y pedí a la suerte que me pagase todo lo sufrido.
EL enano despego y mientras volaba era tal el movimiento que realizaba la maquina que el enano quiso pulsar el botón de la cámara anti-aire y pulso el botón de eyección. El pobre salio volando con el asiento pero quiso la suerte que se enganchase el cinturón de este a una de las patas de el avión. Yo intentaba mientras tanto controlar la máquina, pero el pobre enano, previendo la rotura del cinturón decidió agarrarse justo a tiempo. Pero resultó que sus pantalones no tenían un agarre fuerte sin el cinturón por lo que después de la caída de este cayó el otro y después los calzones del desdichado enano.
Llegamos finalmente a Forjaz sudando yo por el cansancio y el enano por la vergüenza, después a mi me encomendaron una cama, con mucha razón, y a el unos pantalones para cubrirse. Quiso la suerte que no le volviese a ver pues el sueño me entretuvo.
En Forjaz o como aprendí qué era la terapia de choque
Después de dormir un rato me desperté y decidí ir a dar un paseo por la ciudad, pero al caer la noche di yo a caer en una taberna, comprensible pues llevaba sin ver una gota de cerveza desde mi destierro.
En esta resultó que había muchos enanos borrachos, como también era comprensible, yo quise sentarme pero uno de estos grupos de borrachos me invito a sentarme con ellos. Yo, con tal de tener una buena conversación, me senté con ellos; pero más que conversación allí encontré imprudencia; uno de estos enanos había bebido demasiado y, comentando que se iba a dormir, se levantó y comenzó a tambalearse con la mala suerte de que se dirigió hacia la barandilla que daba al piso de abajo.
Tuvo tan mala suerte que cayo de cabeza en el caldero de la sopa de la camarera. Esta, con un buen berrinche, entro en la cocina. Creyendo que había acabado esto solo en un susto, el desdichado enano saco la cabeza del caldero para encontrarse con que la camarera había vuelto con un cucharón de hierro.
El enano, con la cara ardiendo por el calor del caldero, comenzó a correr mientras la camarera lo perseguía alegando que había manchado su sopa de pelos. El enano salió fuera de la ciudad para tirarse en la nieve y que se le calmase la cara. Pero la tranquilidad no duró mucho, pues la enana venía blandiendo la espada y no estaba como para que le hablasen. Arremetió contra el enano y le dio con el cucharón justamente en la frente. El enano, de tal golpe, comenzó a tambalearse hasta que llegó a la camarera y vomitó en sus pies.
La camarera, si ya de antes cabreada, ahora más, le dio tres puñetazos en la cara y lo dejo entre este mundo y el otro. Esta escena se hubo de parar pues unos guardias vinieron para llevarse a la camarera, que, por aquel entonces, había cogido una de esas sillas de piedra. Al final, la lucha se saldó en un ojo morado, una nariz rota y una mandíbula desencajada para el enano, y el cucharón roto en pedazos para la enana. Eso si, el enano se fue sin pagar, y no creo que estuviese por la labor.
De cómo recuperé mi fortuna o de los trapicheos de los mineros
Así pues, me tuve que poner a trabajar, cosa nunca antes hecha por mi, en una mina; allí quiso la suerte sonreírme, por una vez, para recuperar lo que perdí cuando era desdichado.
Resultó que yo era el encargado de llevar los sacos pero me dí cuenta de que estos sacos no llevaban solo hierro sino que también, cada cierto tiempo, algo de oro. Uno de los capataces de la mina entregaba los sacos al transportista, y este separaba el hierro del oro, repartiéndose después las ganancias entre los dos.
Yo que no era del todo tonto decidí cogerme algo para mi, a esto no les importó mucho a ninguno de los dos pues uno más que se llevara algo no quitaba mucho.
Así poco a poco, conseguí recuperar mi fortuna y abandone la mina.
De cómo me hice lenón o del amante enamorado
Tuve que invertir el dinero en algo, y con ello decidí hacerme lenón, solo por algún tiempo. Los enanos entraban y salían del negocio mientras yo conseguía más y más dinero.
Pero uno de mis clientes tuvo que enamorarse de una de mis mercancías y, parándome a la salida de mi casa, no paró de suplicarme:
-Sepa usted que amo a Viciosidora, y me gustaría comprártela. Dame lo que es mío.
-Insultos lo son. Ahora déjame.
-Por favor, te lo pido, dame a mi amada. Piedad.
-¡Pues te tiras de noche a la piedad en vez de tirarse a Viciosidora!
-Te voy a poner verde. ¡Sinvergüenza!
-Tú lo has dicho.
-¡Criminal!
-¿Y a mí qué?
¡Roba tumbas!
-Eso es cierto.
-¡Traicionero!
-Así soy.
-¡Parricida1(A su amigo) Sigue tú.
-¡Sacrílego!
-Lo confieso.
-¡Rompedor de juramentos!
-Hace tiempo que lo sé…
-¡Corruptor de jovencitos!
-Es mi oficio.
-¡Reladrón!
-Seguid con vuestra canción…
-¡Violador de murlocs!
-Sólo una vez…
¡Que pegabas a tus padres…!
-Les zurraba y los maté, porque me comían mucho. ¿Hice alguna cosa mala?
-Estamos perdiendo el tiempo.
-¿Queréis algo más de mí?
-¿Es que no te da vergüenza?
-¿Y a ti no te da vergüenza tener la bolsa vacía?
El pobre enano no tuvo otra cosa que irse y afligirse con su dolor.
sábado, 18 de mayo de 2013
Vuelta al wow
Demasiado en soledad,
¿Es ya mi triste final?
A wow yo he vuelto
¿ Significa que ya he muerto?
Cada vez más solitario,
esto se transforma en calvario.
Destronado en sociedad
se encuentra la tumba,
del inútil,
rencoroso
y que no tiene piedad.
¿Es ya mi triste final?
A wow yo he vuelto
¿ Significa que ya he muerto?
Cada vez más solitario,
esto se transforma en calvario.
Destronado en sociedad
se encuentra la tumba,
del inútil,
rencoroso
y que no tiene piedad.
Evocación
Observo por la ventana
y veo una nube clara,
me recuerda a tu cara
para mi desamparada.
Esos ojos están mostrados
símbolo de lo apasionado.
Y tu barbilla me evoca,
hoyuelo en lustre roca.
Es tu cuerpo no formado
en el cielo por malvado.
Tu no tienes esa culpa
es la ignorancia la que infunda.
y veo una nube clara,
me recuerda a tu cara
para mi desamparada.
Esos ojos están mostrados
símbolo de lo apasionado.
Y tu barbilla me evoca,
hoyuelo en lustre roca.
Es tu cuerpo no formado
en el cielo por malvado.
Tu no tienes esa culpa
es la ignorancia la que infunda.
viernes, 17 de mayo de 2013
Narrativa
Es la primera vez que publico narrativa, se que puede parecer un poco incomprensible el estilo, pero lo dejo marcado para que quede reflejado el aura en el que se enmarca el personaje.//////
Era de noche cuando el viento le despertó de súbito suspiro.
Una ráfaga helada que recorría su espalda, maltrecha por la armadura, fue causa de la interrupción de su descanso. Su mirada, aún entorpecida, miraba de lado a lado de la habitación buscando un recoveco donde cobijar su cansada vista. Pero todo estaba tranquilo, a pesar de aquel sentimiento turbador.
Era una habitación completamente humana; muebles y una cama, apenas unos cuadros que se encontraban colgados en la pared, amenazadores con cumplir su cometido evidente de caerse.
Apenas había dos cuadros, de los cuales el primero era no más que un pequeño retrato de la coronación de Terenas Menenthil; por otro lado el segundo un pequeño friso de los miembros, muertos todos, de su familia. Parece que la muerte estaba en benevolencia y a su vez en hostilidad con los huérfanos.
De vuelta a recostarse sobre su cama, miró hacia el techo; quizá allí hubiese alguna que otra araña preparada para lanzarse sobre cualquier ser viviente, escasos por aquellas tierras.
La almohada, de pluma de ganso, le hizo sentir reconfortado y seguro, como en su hogar, aquella casa en la que habitaba con su madre. Una casa bastante grande puesto que su padre era noble ; éste había servido al rey de Lordaeron pero había desaparecido un día, como si de niebla en la noche clara se tratase.
Desde aquel momento su madre se hizo cargo de las tierras. Pero un día, como cualquier desgracia, de súbito improvisto atacaron seres desfigurados de apariencia humanoide su labrado hogar.
La casa en llamas fue tomada; un viejo hombre de capucha negra y una sonrisa que jamas su mente olvidaría destruyó su mundo por unos instantes en los que permaneció inmutado, de fugacidad lo cogió un criado a caballo y se lo llevo de aquel hervidero de llamas.
Entre aquel continuo movimiento molesto quedó inconsciente para despertarse y darse cuenta de que el criado estaba abatido, yacía en el suelo inerte cual hoja de árbol caduca.
El miedo contenido era causa de su desespero y estrepitosamente salió corriendo; sin saber el momento preciso un brazo lo agarró de la cintura y lo acarreó en su hombro sin el más leve susurro.
En poco tiempo una luz apareció en sus sueños para asombro de los mayores, con ello empezaron a entrenarle. Toda historia de recuerdo fue olvidada cuando después de echarle el último vistazo a la habitación volvió a entornarse en el sueño con la luminosidad de su mente.
jueves, 16 de mayo de 2013
A cualquier mujer
La mujer condicionada
triste y explotada,
la sociedad la atormenta
y la acusa de estupenda.
No os dejéis llevar
por esta maldad;
es el ser humano
que esta condicionado.
El hombre en igualdad,
solo debería buscar,
el genero ya no más
a mis ojos condicionará.
triste y explotada,
la sociedad la atormenta
y la acusa de estupenda.
No os dejéis llevar
por esta maldad;
es el ser humano
que esta condicionado.
El hombre en igualdad,
solo debería buscar,
el genero ya no más
a mis ojos condicionará.
miércoles, 15 de mayo de 2013
Sometido
Déspota descarriado,
sueño desilusionado,
es lo que eres
sociedad y tus quehaceres.
Porque tal condición,
desatino y desilusión,
al pobre ilusionado
lo condicionas con dado.
Sociedad esta regida
y cultura sometida,
carcelera del amor,
del sueño y la ilusión.
sueño desilusionado,
es lo que eres
sociedad y tus quehaceres.
Porque tal condición,
desatino y desilusión,
al pobre ilusionado
lo condicionas con dado.
Sociedad esta regida
y cultura sometida,
carcelera del amor,
del sueño y la ilusión.
Atrapado en el pasado
Ensoñado ya no estoy
y mi vida no te doy.
A pesar de haberme perdonado
de tu lecho he escapado.
El amor me atrapó
y a tus zarpas me llevó;
en aquella charca estancado
yace el sueño olvidado.
Conseguido olvidar he,
logrado actuar he,
mas en escoria permanece
ese sueño complaciente.
y mi vida no te doy.
A pesar de haberme perdonado
de tu lecho he escapado.
El amor me atrapó
y a tus zarpas me llevó;
en aquella charca estancado
yace el sueño olvidado.
Conseguido olvidar he,
logrado actuar he,
mas en escoria permanece
ese sueño complaciente.
lunes, 13 de mayo de 2013
!Amigos!
Soñé que solo estaba
que en la noche rondaba
mis amigos no estaban
y mis labios cantaban.
Llantos entonaban
pues solo me encontraba
creía que no existía
y ecuánime corría.
Cuenta me he dado
y nadie me ha olvidado
muchos muy luengos
amigos yo tengo.
ya solo no me encuentro
aunque arreglar aún tengo.
que en la noche rondaba
mis amigos no estaban
y mis labios cantaban.
Llantos entonaban
pues solo me encontraba
creía que no existía
y ecuánime corría.
Cuenta me he dado
y nadie me ha olvidado
muchos muy luengos
amigos yo tengo.
ya solo no me encuentro
aunque arreglar aún tengo.
Intento de poesía erótica 1
Labios carnosos
esos de afables rostros.
Estos se unían
en alegre armonía.
Cuerpos se retorcían
y doradas mejillas,
sábanas entornadas
y placeres fluían.
Destilado momento
de continuo vivir,
en sueños
los cuerpos se unían sin fin.
esos de afables rostros.
Estos se unían
en alegre armonía.
Cuerpos se retorcían
y doradas mejillas,
sábanas entornadas
y placeres fluían.
Destilado momento
de continuo vivir,
en sueños
los cuerpos se unían sin fin.
lunes, 6 de mayo de 2013
Al fin
Se acabó,
el olvido ya llego
comprendido he
y del pozo hoy saldré.
Todo lo bucólico ha acabado
ya no me tendrás de desdichado
durante todo lo que me ha pasado
tus único ojo fue tapado.
Ahora espera un nuevo fin
lucharé para vivir.
De este sueño he despertado
y tu en el te has quedado.
el olvido ya llego
comprendido he
y del pozo hoy saldré.
Todo lo bucólico ha acabado
ya no me tendrás de desdichado
durante todo lo que me ha pasado
tus único ojo fue tapado.
Ahora espera un nuevo fin
lucharé para vivir.
De este sueño he despertado
y tu en el te has quedado.
Evolución
Sonreíste,
en inicio me asistes.
Hablaste,
en continuo comentaste.
Tiritaste,
de mi te asustaste.
Ignoraste
y de mi te olvidaste.
en inicio me asistes.
Hablaste,
en continuo comentaste.
Tiritaste,
de mi te asustaste.
Ignoraste
y de mi te olvidaste.
¿Por qué preocuparse?
¿Por qué me he de preocupar?
Si por más que lo intento
al final he de fallar.
Me muestro afable con el amigo
y con tanto desatino
recibo solo castigo.
Fallo hice en evitarte
pues en el sueño interminable
tu a mi me contrariaste.
Si por más que lo intento
al final he de fallar.
Me muestro afable con el amigo
y con tanto desatino
recibo solo castigo.
Fallo hice en evitarte
pues en el sueño interminable
tu a mi me contrariaste.
Me ignoras
Ahora me evitas,
con saña me ignoras
calumnias sonoras;
en tu mundo levitas.
Decretaste dolor
para mi triste estupor,
destruyes la amistad
pérfida impiedad.
Ahora espero y
con dolor anhelo
aguanto tu respuesta
en caída ya expuesta.
con saña me ignoras
calumnias sonoras;
en tu mundo levitas.
Decretaste dolor
para mi triste estupor,
destruyes la amistad
pérfida impiedad.
Ahora espero y
con dolor anhelo
aguanto tu respuesta
en caída ya expuesta.
España
Dolor de España
has creado una sociedad
que daña con agravio
a todo aquel que te ha de encarar.
Grande fuiste y
tu dignidad perdiste,
valores buscaste
cuando en tu manto portaste.
Gruñes amenazadora
y de honor portadora
ahora yaces sin fin
en tu agonizante vivir.
has creado una sociedad
que daña con agravio
a todo aquel que te ha de encarar.
Grande fuiste y
tu dignidad perdiste,
valores buscaste
cuando en tu manto portaste.
Gruñes amenazadora
y de honor portadora
ahora yaces sin fin
en tu agonizante vivir.
viernes, 3 de mayo de 2013
Pronto
Pronto nos veremos
y mis ojos claman dolor
te muestras engañosa
sociedad de destructor.
Intento hago de olvidar
y más triste final
andanada certera
en mi ha de dar.
Son tus ojos, tu sonrisa
mi pesebre de dolor,
duermo en espigas
de agitante dolor.
y mis ojos claman dolor
te muestras engañosa
sociedad de destructor.
Intento hago de olvidar
y más triste final
andanada certera
en mi ha de dar.
Son tus ojos, tu sonrisa
mi pesebre de dolor,
duermo en espigas
de agitante dolor.
Dorada
Niña de pelos dorados
eres para estudiar
portas sobre tu espalda
el dolor de trasnochar.
Recuerda lo que te digo
se tu misma y nada más
sueña con la falda larga
y tus niños con edad.
Ellos de pelo rizado y con bondad,
igual que su padre
pero que yo recuerde
con su nariz no saldrán.
Ahora sueña un poco
pronto tu lo cumplirás,
mírate al espejo
y enorgullecerte , nada más.
eres para estudiar
portas sobre tu espalda
el dolor de trasnochar.
Recuerda lo que te digo
se tu misma y nada más
sueña con la falda larga
y tus niños con edad.
Ellos de pelo rizado y con bondad,
igual que su padre
pero que yo recuerde
con su nariz no saldrán.
Ahora sueña un poco
pronto tu lo cumplirás,
mírate al espejo
y enorgullecerte , nada más.
Neurótica
Neurótica descarriada
vagas desesperada;
de ambigua esfera
anhelas aún tu dulce esfera.
No esperes
pues se ha mal formado,
el sueño alborotado
en el cielo estrellado.
Ahora miras,
a un lado y a otro,
páramo helado de soledad
que agonizante clama piedad.
vagas desesperada;
de ambigua esfera
anhelas aún tu dulce esfera.
No esperes
pues se ha mal formado,
el sueño alborotado
en el cielo estrellado.
Ahora miras,
a un lado y a otro,
páramo helado de soledad
que agonizante clama piedad.
Tres dedos
En tus fotos aparecen
esos tres dedales
por costurera
seguro no salen.
Una cueva tan recóndita
un secreto tan guardado
tu y yo sabemos
que es para el profesorado.
¿Para que te preparas?
Según me han contado
esos dedos mal usados
en cuatro se han transformado.
Buscas al igual que yo
pero lucha por lo que quieres
el sueño no perdona,
solamente difiere.
Te lo digo sin despecho
pero también con certeza,
lucharemos por el sueño
en noche de tristeza.
esos tres dedales
por costurera
seguro no salen.
Una cueva tan recóndita
un secreto tan guardado
tu y yo sabemos
que es para el profesorado.
¿Para que te preparas?
Según me han contado
esos dedos mal usados
en cuatro se han transformado.
Buscas al igual que yo
pero lucha por lo que quieres
el sueño no perdona,
solamente difiere.
Te lo digo sin despecho
pero también con certeza,
lucharemos por el sueño
en noche de tristeza.
Yitan
Tu,
hijo del existencialismo,
me culpas de no olvidar
cuando pecas de onanismo.
Contrólate,
pues los vicios se perdonan,
déjame en mi letargo
que aún sus manos me aprisionan.
Actúas de guarda
en dulce escena
que aunque no quiera
esta acabada.
hijo del existencialismo,
me culpas de no olvidar
cuando pecas de onanismo.
Contrólate,
pues los vicios se perdonan,
déjame en mi letargo
que aún sus manos me aprisionan.
Actúas de guarda
en dulce escena
que aunque no quiera
esta acabada.
jueves, 2 de mayo de 2013
De mi
Te olvidaste de mi,
apenas ahogado,
navegaba sin fin,
de impotencia anegado.
En un leve movimiento
mi cuerpo cae en abrupto precipicio.
En una tosca mueca
tu cara se tuerce escueta.
apenas ahogado,
navegaba sin fin,
de impotencia anegado.
En un leve movimiento
mi cuerpo cae en abrupto precipicio.
En una tosca mueca
tu cara se tuerce escueta.
Romance de Esna
Esna,
tus romance el recuerda,
aceptaste,
como si no estuvieras muy cuerda.
Alegre el titubeó,
contento cual cervatillo,
ese niño palideció,
cual axila de monaguillo.
Todo dado por una respuesta
que de puro hastío
obligada fue impuesta.
Antes de ponerse el sol
le diste tal rechazo
que causo estupor.
Pobre niño malcriado,
que objeto de dolor
en tu trasero fue dado.
tus romance el recuerda,
aceptaste,
como si no estuvieras muy cuerda.
Alegre el titubeó,
contento cual cervatillo,
ese niño palideció,
cual axila de monaguillo.
Todo dado por una respuesta
que de puro hastío
obligada fue impuesta.
Antes de ponerse el sol
le diste tal rechazo
que causo estupor.
Pobre niño malcriado,
que objeto de dolor
en tu trasero fue dado.
Recuerdo
Intento hago de olvidar
sueño intangible nada más,
y por mas que lo intento
tu rostro aun recuerdo.
Olvidando estoy
olvidarte he
y comprenderte hube
por dolor que siempre tuve.
Pero ahora recuerdo
y miro atrás,
sólo escena
de nuestro sueño nada más.
sueño intangible nada más,
y por mas que lo intento
tu rostro aun recuerdo.
Olvidando estoy
olvidarte he
y comprenderte hube
por dolor que siempre tuve.
Pero ahora recuerdo
y miro atrás,
sólo escena
de nuestro sueño nada más.
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