martes, 4 de junio de 2013

Reflexión

Muchos creen que la muerte es una fatalidad y la vida un don. Esta creencia, carente de lógica, se corrobora con el hecho de que los momentos más felices de nuestra vida se congelan sólo con la muerte, pues la memoria es sólo un vago recuerdo de lo que sucedió en el pasado.

Si tu eres deseas a esa persona y crees que la acompañaras toda la vida, finalmente la vida os separa, y es en ese momento en el que deseas que el tiempo se hubiese congelado, pero el tiempo esta carente de altruismo y es sólo con la muerte, cuando uno de los dos muere, que se conserva una amistad perenne. Pues lo que las acciones del futuro en vida no dañaron, en la muerte es donde se congelaron.

Si bien es cierto que el tiempo pasa y la vida no expira, sientes impotencia por lo que no pudiste reparar, pues el mundo es constante fallo y rechazo de las personas que ven reflejado en ti lo que ellos mismos temen. Pero nunca han pensado que tu también luchas contra ello, pudiendo ser un eterno aliado.

Es la muerte satisfacción
y eterno fin,
si en la vida quieres sensación
a ella has de acudir.

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