El fuego de mi derrota
era amparo de mi pesar.
Mas en soledad se nota
mi desdicha grande sin par.
A pesar que de ellos
mi desconsuelo porto
aún en mi mente
tu rostro habita angosto.
Brazas eran los recuerdos,
ceniza de lo que pudo ser;
el amor lo cubre el odio
y sin ti tuve que yacer.
La llama de la lujuria
no fue pasto del placer,
esto explicación tiene,
nuestro amor jamas llego a prender.
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