sábado, 28 de septiembre de 2013

Pasado marchito

Realmente todos nos encontramos en algún momento de nuestra efímera existencia ante varios momentos reflexivos en los que deseamos que sucesos no hubiesen acaecido o que ciertas personas aún permaneciesen a nuestro lado. Es de esto por lo que escribo hoy.

Hay sucesos que implican actividades fatales como la muerte o el abandono que todos odiamos, ya sea la perdida de un ser querido, el partir de un amigo, o, simplemente, que cierta persona deje de hablarte, las distancias aumenten, aquel que deseabas que fuese tu amigo, se aleja de ti y permanece en el olvido; no más que un sueño que jamás se llevará a cabo.

Todos hemos decidido alguna vez regresar a ciertos momentos para revivirlos o cambiarlos. Son estos momentos los que nos hacen permanecer atentos al presente, ya sea por deseo de repetición o por evitar la desgracia. Y es que es cierto que ciertas personas se olvidan de ti; aquel con el que hace dos días te reías se alejó, también puedes comprobar como otros lo hacen, más lentamente, incluso indican señales que preceden al suceso. Mientras tanto, aquella persona sigue su vida; y tu, pobre desdichado, permaneces anclado al recuerdo del pasado, tu imaginación, intentando satisfacer tus deseos, te da acontecimientos jamas sucedidos, sueños jamás logrados, vidas alternas inexistentes. Realmente si vivimos de la imaginación permanecemos en un sueño basado en el pasado, un pasado que abrió dos caminos, el del sueño y el de la realidad. ¿Deseas seguir por el inescrutable camino de la pesadez de los sueños rotos? ¿O deseas abocarte al eterno camino de la felicidad inexistente? ¿Qué camino escogiste tú?

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