Esna,
tus romance el recuerda,
aceptaste,
como si no estuvieras muy cuerda.
Alegre el titubeó,
contento cual cervatillo,
ese niño palideció,
cual axila de monaguillo.
Todo dado por una respuesta
que de puro hastío
obligada fue impuesta.
Antes de ponerse el sol
le diste tal rechazo
que causo estupor.
Pobre niño malcriado,
que objeto de dolor
en tu trasero fue dado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario