En tu cara malnacido
y cual culo de rana
hay un sarpullido,
esa nariz tan nefasta,
Dejaste de hablarme,
chocarrero y tan pedante,
menos mal, pues cuando hablabas,
tus palabras chirriaban.
Tu cara de caballo
se concibe en altura
pues tu nariz cual hocico
se deforma en holgura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario