Sé que me miras,
a pesar de que pelos
te cubren el rostro,
tu mirada acecha aún
las rozadas mejillas.
Palabras sueltas,
frases fugaces,
siempre ellas complacientes
del secreto.
¿Por qué si tus miradas
y tus palabras dicen una cosa,
tus palabras lo rechazan?
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