viernes, 17 de mayo de 2013

Narrativa

Es la primera vez que publico narrativa, se que puede parecer un poco incomprensible el estilo, pero lo dejo marcado para que quede reflejado el aura en el que se enmarca el personaje.//////


Era de  noche cuando el viento le despertó de súbito suspiro.
Una ráfaga helada que recorría su espalda, maltrecha por la armadura, fue causa de la interrupción de su descanso. Su mirada, aún entorpecida, miraba de lado a lado de la habitación buscando un recoveco donde cobijar su cansada vista. Pero todo estaba tranquilo, a pesar de aquel sentimiento turbador. 

Era una habitación completamente humana; muebles y una cama, apenas unos cuadros que se encontraban colgados en la pared, amenazadores con cumplir su cometido evidente de caerse.

Apenas había dos cuadros, de los cuales el primero era no más que un pequeño retrato de la coronación de Terenas Menenthil; por otro lado el segundo un pequeño friso de los miembros, muertos todos, de su familia. Parece que la muerte estaba en benevolencia y a su vez en hostilidad con los huérfanos.

De vuelta a recostarse sobre su cama, miró hacia el techo;  quizá allí hubiese alguna que otra araña preparada para lanzarse sobre cualquier ser viviente, escasos por aquellas tierras.

La almohada, de pluma de ganso, le hizo sentir reconfortado y seguro, como en su hogar, aquella casa en la que habitaba con su madre. Una casa bastante grande puesto que su padre era noble ; éste había servido al rey de Lordaeron pero había desaparecido un día, como si de niebla en la noche clara se tratase.

Desde aquel momento su madre se hizo cargo de las tierras. Pero un día, como cualquier desgracia, de súbito improvisto atacaron seres desfigurados de apariencia humanoide su labrado hogar.

La casa en llamas fue tomada; un viejo hombre de capucha negra y una sonrisa que jamas su mente olvidaría destruyó su mundo por unos instantes en los que permaneció inmutado, de fugacidad lo cogió un criado a caballo y se lo llevo de aquel hervidero de llamas.

Entre aquel continuo movimiento molesto quedó inconsciente para despertarse y darse cuenta de que el criado estaba abatido, yacía en el suelo inerte cual hoja de árbol caduca.

El miedo contenido era causa de su desespero y estrepitosamente salió corriendo; sin saber el momento preciso un brazo lo agarró de la cintura y lo acarreó en su hombro sin el más leve susurro.

En poco tiempo una luz apareció en sus sueños para asombro de los mayores, con ello empezaron a entrenarle. Toda historia de recuerdo fue olvidada cuando después de echarle el último vistazo a la habitación volvió a entornarse en el sueño con la luminosidad de su mente.


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